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Nuestro Blog: La Mística

En Reflexiones Católicas estrenamos nuevo blog dedicado a La Mística y Los Místicos, donde encontrarás artículos, biografías, vídeos...
 
 
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Lecturas del día 14-02-2018

LITURGIA DE LA PALABRA.

Jl 2,12-18: “Rasgad los corazones y no las vestiduras”
Salmo 50: “Misericordia, Señor: hemos pecado”
2Cor 5, 20-6, 2: “Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable”
Mt 6, 1-6. 16-18: “Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará”

Hoy comenzamos la Cuaresma. Podríamos preguntarnos y responder con sinceridad ¿Una más en la lista de tantas cuaresmas que he vivido? O ¿esta cuaresma será mejor que la del año pasado? O ¿me preparará para que la cuaresma del año entrante sea mejor? Bueno, la propuesta es que vivamos esta con intensidad, que caminemos hacia Jesús, plenitud de la vida y que logremos frutos abundantes.

Miremos hoy al Dios compasivo y misericordioso, rico en piedad y leal que proclamamos en el Salmo. Estemos seguros que El nos perdona porque es lento a la cólera y rico en misericordia, es un Dios preocupado por el sufrimiento de su pueblo, un Dios cercano a sus hijos e hijas. Bondadoso y compasivo que borra todas nuestras culpas. Descubramos en esta Cuaresma al Dios que nos reconcilia, siempre y cuando lo permitamos, cuando lo aceptamos y nos ponemos a su alcance. Acerquémonos al Dios de Jesucristo que nos llena, está sobre nosotros y camina a nuestro lado cuando aceptamos su gracia.

Hagamos el propósito en esta Cuaresma de practicar la justicia sin ser vistos, de rezar en lo escondido, donde sólo Dios nos oye, de ayunar de las cosas que nos hacen daño y no le gustan a Dios. Es un buen propósito de Cuaresma pero con cuidado, porque estas cosas, tan típicamente religiosas y apropiadas para este tiempo las debemos realizar según el estilo y las recomendaciones de Jesús.

PRIMERA LECTURA.
Joel 2, 12-18
Rasgad los corazones y no las vestiduras

"Ahora -oráculo del Señor- convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas." Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios.

Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: "Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo."

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: 50
R/.Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R.

SEGUNDA LECTURA.
2Corintios 5, 20-6, 2.
Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable

Hermanos: Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: "En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda"; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

SANTO EVANGELIO.
Mateo 6, 1-6. 16-18
Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará."

Palabra del Señor



Reflexión de la Primera Lectura: Joel 2, 12-18. Rasgad los corazones y no las vestiduras

Impresionado el auditorio por la descripción que hiciera el profeta de la plaga y su proyección escatológica, Joel cree llegado el momento de insistir en su llamamiento a la penitencia y a la conversión. A ninguna culpabilidad concreta alude. Pero ¿quien estará limpio a los ojos de Dios? En auténtica línea tradicional y profética, el gran promulgador de la solemne liturgia penitencial descubre el verdadero sentido de la misma: la conversión del corazón a través "del ayuno, llanto y luto". Lo que hay que rasgar son "los corazones y las vestiduras", por este orden. Nada nuevo añadirá el Nuevo Testamento a esta concepción de la penitencia. Jesús se hará eco de Joel cuando diga a sus discípulos: "Cuando ayunéis..." (Mt 6, 16ss).

Dos palabras entran en juego en esta verdadera penitencia. El clásico imperativo "sub" = conversión, vuelta a Dios, ya que al pecado se le considera un alejamiento hasta el destierro y "de todo corazón", ya que esta vuelta no puede ser ocasional, interesada y menos aún ficticia. "De corazón" es lo que nosotros llamamos un firme y sincero propósito de la enmienda.

¿Que motivos ofrece Joel para esta penitencia-conversion? Tres claramente especificados. El primero por parte de Dios, el segundo por parte de la plaga de Israel y el tercero con miras a todos los pueblos espectadores de Israel.

Por parte de Dios, se le describe en términos proverbiales en todo el Antiguo Testamento: "Es compasivo y misericordioso lento a la cólera, rico en piedad; se arrepiente de las amenazas".

Es el fundamento de su esperanza y oración. Nada está definitivamente perdido mientras el hombre no se rinda. Jesús recordará: "Pedid y se os dará, llamad y se os abrirá" (Mt 7,7ss).

Por su parte, la plaga aún no lo ha asolado todo. "Quizás nos deje -Yahveh- todavía su bendición", la posibilidad de algo con que poder realizar la ofrenda y libación al Señor. Es el mismo pensamiento anterior visto ahora desde la creatura. Siempre hay algo bueno en el hombre y lo que importa es aprovecharlo, salvarlo.

Finalmente, el profeta pone en tela de juicio al mismo Dios con un recurso literario y teológico a la vez, clásico en la tradición bíblica. El desastre de su pueblo será un espectáculo ignominioso ante los pueblos de la incapacidad de su Dios para salvarlos. Y se dirán: "¿Donde está su Dios?" En definitiva, lo importante no es tanto la desgracia y castigo del pueblo, siempre pecador, sino el honor del mismo Dios que entra en juego. "Señor, ten celos por tu tierra". La respuesta de Yahveh fue positiva. Y en los versículos siguientes Yahveh responde a su pueblo prometiéndole abundancia de todo aquello que había destruido la plaga.

Pero, no olvidemos, que para ello fue necesario un esfuerzo supremo de conversión desde los ancianos hasta los niños, desde los sacerdotes hasta los recién casados, legalmente dispensados de ciertas obligaciones (Dt 24,5). La infalibilidad de la promesa divina está en proporción directa de la sinceridad y firmeza de la conversión y confianza humanas en Dios.

Joel es un profeta del que no se sabe prácticamente nada. Pero por lo que se deduce de su breve librito, parece que proclamó su profecía después del exilio, cuando la vida en Jerusalén y Judá está ya restaurada y el país vive tranquilo en situación de provincia autónoma del imperio persa.

Pero en aquel momento tranquilo, sobreviene lo inesperado: una plaga de langostas y otros animales amenaza con destruirlo todo. Y el miedo a perderlo todo se apodera del pueblo, y nadie sabe qué hacer. Los sacerdotes son incapaces de convocar a la oración ante el Señor.

Y un hombre, de nombre Joel, se siente empujado a remover al pueblo e invitarlo a ponerse ante Dios pidiendo su ayuda. Ayuda y perdón, porque es la época en que aún se ve todo mal y toda catástrofe como una consecuencia del pecado.

Joel quiere que todo el pueblo se mueva, empezando por los sacerdotes. Quiere que se hagan signos públicos y rituales de petición de perdón, y quiere, sobre todo, que se rompa la pasiva tranquilidad del pueblo para renovar la fidelidad al Señor. Y quiere que se utilice ante Dios el gran argumento: si el pueblo cae en la miseria, se perderá la libertad (la gente tendrá que venderse como esclavos a los persas para poder comer) y Dios mismo quedará en ridículo ante "los gentiles".

En el capítulo siguiente del texto que hoy leemos, Joel llevará su llamada muy lejos, y anunciará la salvación plena de Dios con el don de su Espíritu, como recogerá Lucas en los Hechos de los Apóstoles al describir Pentecostés (Joel 3,1ss = Hechos 2,17ss). El Salmo 50 es el salmo penitencial por excelencia, atribuido a David como petición de perdón después de sus relaciones con Betsabé (2Samuel 12). Es petición de perdón, y de deseo de alabar a Dios por este perdón y por el corazón puro que Dios puede crear. En aquellos lugares que dispongan de tiempo (¡no hay que olvidar que hoy es día laborable!) quizá se podría leer el salmo entero, en lugar de la selección que figura en el leccionario. +

Enviado el Miércoles, 14 febrero a las 00:00:00 por Administracion
 
 
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