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Nuestro Blog: La Mística

En Reflexiones Católicas estrenamos nuevo blog dedicado a La Mística y Los Místicos, donde encontrarás artículos, biografías, vídeos...
 
 
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Esta página web nace con nuestro mayor cariño para dar a conocer, dentro de nuestras humildes posibilidades, la Palabra de Dios; los usos y  costumbres de la Iglesia Católica; la Compostura ante nuestro Dios dentro del Claustro de la Iglesia; diversas oraciones que los católicos debemos aprender; y otros muchos aspectos relacionados con nuestra Iglesia, algunos bien conocidos y otros menos.

También tendrán cabida, en cada una de las secciones, nuestras reflexiones en voz alta, que esperemos sean de ayuda para aquellos que nos honren con su visita en busca de mejorar su espiritualidad.

Además, si desea solicitarnos una oración para algún amigo o familar, remítanos su nombre utilizando el formulario que encontrará en ESTE ENLACE.

Gracias os damos

Gracias os damos, Dios de misericordia, por haber señalado vuestra clemencia para con nosotros al bendecir esta página, que comenzó su andadura hace ahora tres años, con un 6..000.000 de visitantes, a los cuales les damos gracias por atender lo que propusimos en el comienzo de nuestro caminar, al amparo misericordioso de vuestra Santa Palabra, atendiéndola, aprendiéndola y cumpliéndola bajo vuestra protección.


Cristo: El Gran Desconocido...


Mes de Noviembre: Mes dedicado a Los Santos y a las Almas Benditas del Purgatorio


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Lecturas del día 29-11-2014

LITURGIA DE LA PALABRA.

Ap 22, 1-7: Ya no habrá más noche, porque el Señor irradiará luz sobre ellos.
Salmo responsorial 94: Marana tha! Ven, Señor Jesús.
Lc 21,34-36: Estad siempre despiertos, para escapar de todo lo que está por venir.

Una de las diferencias fundamentales entre el cristianismo y otras religiones de la Tierra es que en el caso de las grandes religiones de la antigüedad -muchas de las cuales tienen aún vigencia en el mundo- se manifiesta la búsqueda que el hombre hace de Dios. Son como la salida del hombre que, esencialmente, desea vincularse con la trascendencia e intenta alcanzar a Dios, a tientas posiblemente y no sin la mezcla de errores y cosas a veces inaceptables.

El cristianismo, en cambio, manifiesta el movimiento contrario. Es el testimonio de que Dios ha salido en busca del hombre. Dios ha venido a buscar al hombre y por eso tiene sus raíces en el Antiguo Testamento en la religión del antiguo Israel. Dios, en toda la Historia de la Salvación Dios, ha mostrado su interés por el hombre, le ha comunicado su Palabra, ha querido incorporarlo a su amistad y hacerlo participar de su vida.

Cristo representa el momento culminante de esa revelación de Dios al hombre. En Cristo, Dios ha salido definitivamente en busca del hombre, al encuentro del hombre y lo que se requiere como respuesta es que el hombre también salga al encuentro de Dios que viene a buscarlo.

Esta es la temática propia de este Tiempo de Adviento que son las cuatro semanas que preceden a la Navidad. Por eso en la liturgia de la Iglesia se repite constantemente la exclamación de la primera comunidad cristiana: “Ven, Señor Jesús”. Y la Iglesia exhorta en las oraciones de este tiempo a que Dios nos dé la gracia de salir al encuentro del Cristo que viene a nosotros, que viene a salvarnos. En la próxima Navidad vamos a festejar la presencia de la Salvación de Dios en Jesucristo ofrecida para siempre a toda la humanidad.

Por eso una de las características propias de este Tiempo de Adviento, podemos decir el tinte espiritual que corresponde, es una actitud y una virtud cristiana que aparece registrada frecuentemente en los Evangelios y que podríamos calificar como un estado de previsión, de alerta, de expectativa, de vigilancia.

Tantas cosas, todos los días, nos sumergen en el vértigo de lo cotidiano. Nuestras preocupaciones nos agobian, nos detenemos tanto en las cosas de todos los días que no tenemos tiempo para Dios.

Los Padres de la Iglesia insistían en que el Adviento se reitera cada año y podríamos decir que, cotidianamente, Cristo viene en nuestra búsqueda, golpea las puertas de nuestro corazón. Por eso debemos estar alertas, que es estar despiertos, en vela. Hay una parábola evangélica muy bella que es la del portero donde el Señor parte a una fiesta y encarga al portero que cuide la casa y el portero tiene que estar vigilando porque no sabe –y no sabemos nosotros- el momento en que ha de regresar el Señor.

Esta actitud de alerta espiritual es la que caracteriza este tiempo. ¡Qué distinta sería nuestra vida si viviéramos así, en la expectativa de ese encuentro con Cristo porque esta categoría del encuentro es la que marca decisivamente la existencia cristiana!

Podríamos decir, entonces, que el Tiempo de Adviento es como una parábola litúrgica de la existencia cristiana. Dios quiera que lo podamos vivir como corresponde.

PRIMERA LECTURA.
Apocalipsis 22, 1-7
Ya no habrá más noche, porque el Señor irradiará luz sobre ellos

El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río de agua viva, luciente como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. A mitad de la calle de la ciudad, a ambos lados del río, crecía un árbol de la vida; da doce cosechas, una cada mes del año, y las hojas del árbol sirven de medicina a las naciones. Allí no habrá ya nada maldito. En la ciudad estarán el trono de Dios y el del Cordero, y sus siervos le prestarán servicio, lo verán cara a cara y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá más noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará luz sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.

Me dijo: "Estas palabras son ciertas y verdaderas. El Señor Dios, que inspira a los profetas, ha enviado su ángel para que mostrase a sus siervos lo que tiene que pasar muy pronto. Mira que estoy para llegar. Dichoso quien hace caso del mensaje profético contenido en este libro."

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: 94
R/. ¡Marana tha! Ven, Señor Jesús.

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.

Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos. R.

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.

SEGUNDA LECTURA.

SANTO EVANGELIO.
Lucas 21, 34-36
Estad siempre despiertos, para escapar de todo lo que está por venir

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre."

Palabra del Señor.

Enviado por Administracion el Sábado, 29 noviembre a las 00:00:00 (1 Lecturas)
 
Lecturas del día 28-11-2014

LITURGIA DE LA PALABRA,.

Ap 20,1-4.11—21,2, MARTIROLOGIO ROMANO. Los muertos fueron juzgados según sus obras. Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo.
Salmo responsorial 83: Ésta es la morada de Dios con los hombres.
Lc 21,29-33: Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

Por mucho que se extienda el período que va de la Ascensión a la venida de Jesús, esta generación, el género humano, experimentará todo lo que entraña la plena realización del plan divino, la manifestación del Hijo del Hombre, la plena liberación y redención, y el perfecto reinado de Dios. Todo se cumplirá sin género de duda. Las palabras tan encarecidas de Jesús no pretenden fijar un tiempo, sino asegurar el cumplimiento de su predicción. Cuando se designa a todo el género humano como “esta generación” quiere con ello recordarse que es mala y que no puede sostener el juicio de Dios. Tiene necesidad de recapacitar sobre la venida de los acontecimientos finales. En todo caso, la proclamación de estos sucesos postreros es también predicación de penitencia y conversión. A veces podría parecer que las promesas de Dios son meras palabras de consuelo. En todo tiempo se han quejado los creyentes de que Dios hace esperar su ayuda. El universo, que parece imperecedero, perecerá; todo pasará. Las palabras de Jesús conservan su vigencia: vienen los acontecimientos finales. Estos iluminan nuestra vida presente. Es indiferente cuándo han de venir, pero no lo es el hecho de que han de venir los siguientes.


PRIMERA LECTURA.
Apocalipsis 20, 1-4. 11-21, 2
Los muertos fueron juzgados según sus obras. Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo


Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo llevando la llave del abismo y una cadena grande en la mano. Agarró al dragón, que es la serpiente primordial, el diablo o Satanás, y lo encadenó para mil años; lo arrojó al abismo, echó la llave y poso un sello encima, para que no pueda extraviar a las naciones antes que se cumplan los mil años. Después tiene que estar suelto por un poco de tiempo. Vi también unos tronos y en ellos se sentaron los encargados de juzgar; vi también las almas de los decapitados por el testimonio de Jesús y la palabra de Dios, los que no habían rendido homenaje a la bestia ni a su estatua y no habían recibido su señal en la frente ni en la mano. Éstos volvieron a la vida y reinaron con Cristo mil años.

Luego vi un trono blanco y grande, y al que estaba sentado en él. A su presencia desaparecieron cielo y tierra, porque no hay sitio para ellos. Vi a los muertos, pequeños y grandes, de pie ante el trono. Se abrieron los libros y se abrió otro libro, el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según sus obras, escritas en los libros. El mar entregó sus muertos, muerte y abismo entregaron sus muertos, y todos fueron juzgados según sus obras. Después muerte y abismo fueron arrojados al lago de fuego-el lago de fuego es la segunda muerte-. Los que no estaban escritos en el libro de la vida fueron arrojados al lago de fuego.

Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: 83
R/. Ésta es la morada de Dios con los hombres.

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. R.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. R.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza: / caminan de baluarte en baluarte. R.

SEGUNDA LECTURA

SANTO EVANGELIO.
Lucas 21, 29-33
Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios


En aquel tiempo puso Jesús una comparación a sus discípulos: "Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que la primavera está cerca. Pues cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios. Os aseguro que, antes que pase esta generación, todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán".

Palabra del Señor.
Enviado por Administracion el Viernes, 28 noviembre a las 00:00:00 (72 Lecturas)
 
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